Volvemos a la carga

He tardado más de lo previsto en retomar el blog. Me hubiera gustado hacerlo la semana pasada, felicitar el año y empezar. Pero, a veces, las cosas no son como queremos. Y estar en casa con tres pequeños y todos los planes pendientes, era prioridad.

Hoy volvemos a las rutinas. Es un día difícil, de muchas contradicciones. Necesitábamos toda la familia volver a la rutina, volver a las actividades cotidianas y a nuestra vida; pero, reconozco que me ha dado mucha pena que se acabaran las vacaciones. No como otras veces que echaba de menos la falta de responsabilidades, este año es diferente. Me daba pena volver a correr, a tener hora para salir de casa, de volver a vernos sólo el rato de comer y corriendo. Por qué las rabietas cuando no tengo prisa son muy llevaderas, pero cuando tengo que ir a trabajar, … es horroroso. Me uno a 7paresdekatiuskas y su pena de ayer, con la que me sentí totalmente identificada. Ese miedo que describía a casi no ver a los niños, no tener casi tiempo de escucharles ni abrazarles; consuela un poco saber que somos muchas las que estamos así.

Pero hay que volver, así que al lío: ¿Por qué necesitamos las rutinas? Necesitamos las rutinas para sentirnos seguros, y si los adultos lo necesitamos; imaginemos los niños. La RAE define la incertidumbre como falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo; especialmente cuando crea inquietud. Y la incertidumbre se la damos cuando no tenemos rutinas o no las definimos.

Imaginad que no supierais qué es lo que tenéis que hacer. Llegas a casa cansado del trabajo y: “venga vístete que nos vamos”. ¿Pero cómo? ¿Por qué? Pues eso se lo hacemos a los peques una y otra vez. Vamos muchas veces tirando de ellos, corriendo de un lado para otro. Les vamos pidiendo cosas sin anticiparlas.

Algún ejemplo, llegan hoy del cole, deseosos de jugar con los juguetes de los Reyes Magos después de su jornada escolar. Nos sentamos a la mesa, y cuando se van a sentar a jugar: “ponte el abrigo que nos vamos a música/baile/inglés/karate”. Imaginad esa cara que se les queda, y, por tanto, tremendo pollo pueden montarnos.

Esto nos pasa mucho, asumimos que ellos lo saben, damos por hecho que ellos saben qué día de la semana es y simplemente tiramos de ellos.

Ahora que hemos visto el problema, soluciones: la anticipación y las rutinas.

Lo llevé a la práctica: en casa eran imposibles las mañanas, la hora de 8 a 9 era un suplicio, para mí y para ellos. Mis hijas son dormilonas como yo y nos cuesta horrores salir de la cama. Así que, con tres y salir a tiempo al colegio, vestidos, desayunados y peinados…imposible sin tener la sensación de que ese rato es un sufrimiento y con mal sabor de boca, corriendo y muchas veces gritando de casa. Me senté a pensar, qué está pasando, qué está fallando, qué podemos necesitar para mejorar.

Ya había visto por internet cuadros de rutinas. Consisten en que ellos tengan a golpe de vista lo que se pide de ellos en cada momento o qué actividades tienen que ir haciendo, y si pueden manipularlo para ir pasando actividades, mejor. Se pueden comprar por Internet, pero yo me lo hice casero.

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Se lo hice igual para las dos, pero se podría hacer diferente dependiendo de la edad o de las cosas que necesitemos. Consiste en que ellas sepan que paso es el siguiente y cuando lo hacen, lo pasan a la columna de las cosas hechas. En la imagen vemos: quitarse el pijama, vestirse, desayunar, lavarse la cara, lavarse los dientes, ponerse el abrigo y ponerse los zapatos. Se lo expliqué tranquilamente, y llegamos juntas a la conclusión de que alguna se podía modificar el orden. Por ejemplo, Rocío prefiere ponerse los zapatos al vestirse y Noa antes de salir de casa. Ellas también se hacen partícipes y entienden mejor lo que se les pide.

Mi experiencia ha sido muy positiva con esto. No quita que un día el sueño y el cansancio les puede y no quieren hacerlo, pero constancia y paciencia. Y si falla, se valora, se modifica y se vuelve a intentar. Todas las piezas acaban encajando si encontramos la forma adecuada de colocarlas.

También se puede hacer para cuando lleguen del cole, para los pasos a seguir para la tarea, antes de dormir… cada uno sabemos qué cosas nos hacen falta en casa. Importante:

  • Conductas concretas y muy explicadas
  • Pocas no más de cinco o seis y dependiendo de la edad incluso menos
  • Hacerles partícipes en todo lo posible (elegir los dibujos, colorearlos, el orden, …). Cuanto más participen más se implicarán

Espero que os sirva como idea. Animo con el inicio real del año y con la vuelta a la rutina.

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