EL MIEDO A LOS CELOS

uuuh cómo está tu hija, se muere de celos!” “pobrecilla que de celos tiene” “¿has tenido suerte o son muy celosas?”

He escuchado estas frases y tras muchas varias veces en los últimos años. Mi respuesta, a veces solo, mental por no ser maleducada es: “claro que tienen celos, ¿y?”. A mis hijos les hemos impuesto hermanos, no la pregunté ¿cariño quieres una hermana? O chicas que os parece que tengamos un hermanito nuevo. Simplemente les conté que iban a llegar miembros nuevos a la familia.

Tuvieron nueve meses para que les fuéramos contando todo, pero, llega un día en que mama desaparece, se va a un sitio que encima me da miedo, ¡el temido hospital! Y cuando vuelve, no lo hace como siempre al 100%, está cansada, dolorida, no puede casi cogerte. Y encima, esta enganchada todo el día a tu hermano nuevo.  Y todo el mundo pretende, que la idea te encante, que le quieras, que le cuides y que no juegues ni hables alto cuando él está durmiendo. ¿En serio? Pensarías: ¿esto es una broma no?

Como niño, intentas sobrellevar todos estos cambios lo mejor posible, pero no, a veces no lo entiendes, a veces gritas y te enfadas sin motivo. Todo el mundo mira a tu hermano nuevo, y cuando se acercan a ti te dicen cosas como: compartirás tus juguetes con él, ¿no? ¿le cuidarás mucho? Te tienes que portar bien que tú ya eres el mayor. ¿Mayor? Más mayor que hace una semana sí, pero ¿mayor?

En fin, hablábamos del miedo a los celos. No permitimos que los niños tengan celos, y después de ver un poco las cosas desde sus ojos, quizá es lógico que tengan celos.

Definamos celos: es esa emoción que nace de mí, desde el pensamiento de que el amor no se puede compartir y me da miedo que alguien me quite el amor del ser querido. No confundir con la envidia, que nace del otro, más bien de lo que tiene el otro y yo quiero. Por ejemplo, tengo celos de papa cuando está con mamá o tengo envidia de mi amigo que le han comprado un coche y a mí no.

Conclusión, los celos son una emoción más; y, por tanto, necesaria para aprender. Como adultos sólo nos queda validar esa emoción, dándola la importancia que tiene. Cuando reconocemos los celos, habrá que explicarles que las cosas que piensan no son así; papá y mamá multiplican el amor al llega un hermano (o un primo oye, que también hay celos ahí). Habrá que demostrarle con hechos las cosas y darle tiempo para que se dé cuenta.

Algunas cosas que en mi familia han venido bien:

  • Hablar de la llegada del hermano antes de que nazca. También vale a través de cuentos. Hay muchos y muy buenos, otro día hablaremos de ellos. Hablamos tanto del hermano como de los días del hospital, qué hará mamá, que hará papá, quién les cuidará, … La incertidumbre no nos gusta a nadie y e ellos les desestabiliza. Cuanta más información más control.
  • No hacer muchos cambios cuando llegue el hermano, si se pueden hacer antes mejor. Por ejemplo, el paso de la cuna a la cama; evitemos el sentimiento de me lo ha quitado. O, al contrario, quizá habrá que retrasar algún cambio, por ejemplo, quitarle el chupete (dependerá de la edad, todo hay que valorarlo).
  • Fomentar la cooperación entre hermanos, juegos conjuntos, tiempo juntos, respeto, … Hablad desde pequeños de la necesidad de los hermanos, las ventajas de tenerlos, lo divertido que es, …
  • Evitar comparaciones. Por supuesto, cada uno tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Siempre hacen cosas bien y cosas que se pueden mejorar. Debemos intentar que se sientan especiales por como son. Evitamos la rivalidad… aunque a veces cuesta. Por ejemplo, a nosotros se nos escapa mucho el ¿a ver quién gana? Y creemos que a la larga es un error.
  • Dar a cada hermano tiempo con papá y con mamá. Buscar huecos en el caos que llevamos de vida es complicado, pero luego lo agradecen mucho. No hace falta grandes cosas, a veces con ir a comprar el pan juntos es suficiente, el paseo da la oportunidad de hablar.
  • Dar responsabilidades adecuadas a su edad. Si queremos que sean mayores, ayudémosles.20160828_133751.jpg

Habrá muchas más cosas que se puedan hacer, pero esto es lo que intentamos hacer en casa y la cosa va saliendo más o menos bien.

Hay otros momentos en que los celos les ganan la batalla, más rabietas, más enfados, más contestaciones, … ahí solo queda relajarse a disfrutar del viaje, recordando que el puzzle encajará al final y necesitan que estemos al lado.

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