FLEXIBILIDAD VS RIGIDEZ

Todos tenemos una habilidad llamada flexibilidad mental, que, como todo, poseemos en mayor o menor grado.

Esta habilidad es esa capacidad de poder adaptarnos a los cambios, a los imprevistos, ser capaces de buscar soluciones diversas y originales a un problema. Como vemos, es una capacidad que nos va ser muy útil, no sólo de niños sino de adultos, en la vida social, el trabajo, … en TODO.

A mis niños les explico la diferencia entre las cosas flexibles, podemos doblarlas un poco, cambiarlas de forma sin que sufran daños; frente a las cosas rígidas, si intento cambiarlas de forma o doblarlas un poco, se partirán. Lo mismo pasa con nuestra mente. Nuestro alrededor está siempre cambiando. Nada suele ser siempre igual, incluso en las rutinas surgen imprevistos. Hoy, por ejemplo, con los tres niños montados y atados en el coche, ha decidido que no iba a arrancar. Necesitamos flexibilidad mental para ser capaces de buscar soluciones en nuestro día a día. En mi caso, plan A, papá viene a por nosotros (descartado por trabajo); plan B, el abuelo siempre al quite nos echa una mano y nos deja el coche. Y hoy… ¡nos lleva el abuelo al cole! No hay mal que por bien no venga. Buscamos el lado positivo y seguimos adelante.

Pero, ¿cuándo empezamos a trabajar todo esto? Desde el principio, es una parte más de la educación. ¿Cómo ayudamos a nuestros hijos a desarrollar todo esto? Algunas ideas:

  • Fomentar la imaginación, trabajar menos con la tablet y más con juegos sin estructurar. Juego simbólico, jugar a ser quien no soy, un médico una profesora, un papá, … todo vale.
  • Dejemos que los niños decidan, dentro de sus posibilidades. Si me gustaría encontrarme con un adolescente capaz de ver qué optativa quiere, que sepa decir que no, que sepa decidir, tengo que tener un niño capaz de decidir qué ropa ponerse, qué quiere tiene para desayunar, … Difícil pero no imposible.
  • No solucionemos sus problemas. Primero entendamos que ese problema con su edad es un mundo, es SU mundo. Podemos darle ideas y que vaya aprendiendo diferentes soluciones. Por ejemplo: conflicto con juguete con otro niño, su solución darle un golpe en la cabeza; nos ponemos a su altura y vamos preguntando ¿qué ha pasado? ¿cómo te has sentido? ¿Cómo crees que se ha sentido él cuando le has pegado? ¿podríamos haber solucionado las cosas de otra forma?

Seguro que pensáis… con mi hijo eso no funciona. ¿Lo habéis probado? Esto es un entrenamiento para el futuro. ¿Alguno aparcasteis bien la primera vez que cogisteis un coche? Yo no, ellos también necesitan entrenar y aprender, démosles tiempo para ello y con el tiempo encajará.

20171201_170122El fleximonstruo de uno de mis chicos. Para recordar la importancia de tener una mente flexible y ser capaz de buscar soluciones a los problemas

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